Quiropráctica Granada

Escoliosis

escoliosis 1 scaled

Los padres de niños y adolescentes con escoliosis tienen grandes dificultades para orientarse acerca del mejor camino a seguir para sus hijos, y están legítimamente preocupados para su futuro, somos muy consciente de ello y vemos fundamental abordar el asunto de manera prudente y lógica.

Vemos innecesario explicar qué es una escoliosis a unos padres en esta situación, simplemente recordar que en la gran mayoría de los casos el origen es desconocido, aunque suele existir una componente congénita importante, pero muy variable según los casos.

Esta curvatura lateral anómala de la columna se desarrolla habitualmente entre el final de la infancia y la pre-adolescencia, los años de más rápido crecimiento, estabilizándose en su componente estructural hacia el final de la adolescencia, cuando la columna ya ha llegado o casi a su altura adulta.

Los padres de niños y adolescentes con escoliosis tienen grandes dificultades para orientarse acerca del mejor camino a seguir para sus hijos, y están legítimamente preocupados para su futuro, somos muy consciente de ello y vemos fundamental abordar el asunto de manera prudente y lógica.

Vemos innecesario explicar qué es una escoliosis a unos padres en esta situación, simplemente recordar que en la gran mayoría de los casos el origen es desconocido, aunque suele existir una componente congénita importante, pero muy variable según los casos.

Esta curvatura lateral anómala de la columna se desarrolla habitualmente entre el final de la infancia y la pre-adolescencia, los años de más rápido crecimiento, estabilizándose en su componente estructural hacia el final de la adolescencia, cuando la columna ya ha llegado o casi a su altura adulta.

escoliosis 2

La existencia de esta curva lateral es un factor de debilitad para la columna vertebral, y efectivamente es deseable ralentizar o parar su desarrollo a lo lago del crecimiento del niño. Lamentablemente, nadie tiene una fórmula universal para conseguirlo. No existe estudio epidemiológico sobre un grupo de población tratada a lo largo de años que determine de manera clara y definitiva que los grados de escoliosis medidos en una radiografía cambien de manera significativa ni con corsés ortopédicos, ni con quiropráctica, ni con ejercicios.

Eso no quiere decir que nada se pueda o deba hacer, los tres enfoques tiene su utilidad, y a menudo la combinación de varios de esos elementos es necesaria para conseguir los mejores resultados posibles.

En todas las fases del desarrollo de la escoliosis, es fundamental asegurar un funcionamiento óptimo de la mecánica vertebral. La columna es un mecanismo de muy alta precisión, muy resistente y flexible en un niño pero ya en esta edad puede padecer las consecuencias de malas posturas, esfuerzos, sedentarismo, traumatismos grandes o pequeños, y particularmente de un nacimiento difícil. Todos se van sumando y dejando huellas lentamente en el cuerpo del niño, alterando gradualmente la biomecánica vertebral, produciendo limitaciones de la capacidad de una unidad motora vertebral que reciben el nombre de Complejo de Subluxación Vertebral (CSV). Esa situación deja esa columna vertebral algo fragilizada cuando, por motivos desconocidos o congénitos, una escoliosis empieza a desarrollarse hacia el final de la infancia.

Al igual que con todo paciente, con un  joven paciente con escoliosis analizamos cómo funciona la columna vertebral del paciente en su conjunto, corrigiendo gradualmente las alteraciones de la mecánica vertebral gracias a breves, suaves y seguros ajustes manuales de las articulaciones vertebrales.

Eso deja el cuerpo del niño mejor equilibrado y preparado para enfrentarse a la escoliosis con una funcionalidad articular vertebral optimizada.

A menudo se aconseja llevar un corsé ortopédico, y si bien tampoco pueden asegurar unos cambios en los grados de escoliosis medidos, probablemente tengan una utilidad durante los periodos de crecimiento más rápido. Entendemos las preocupaciones de los padres, y el rechazo de los niños, ya que resultan muy incómodos, irritan la musculatura y a menudo provocan síntomas de dolor. Afortunadamente, la quiropráctica les puede ayudar en esa fase y estamos muy acostumbrados a acompañar a los niños en ese periodo con los beneficios de los ajustes quiroprácticos.

Una actividad física regular es fundamental en esos años, particularmente orientada a desarrollar la musculatura paravertebral, y de manera general la musculatura llamada en inglés core, del tronco.

Dentro de lo mucho que todavía se desconoce sobre la escoliosis, los datos apuntan como parte del problema, una dificultad de integración neuromuscular. Concretamente, en aportar una respuesta muscular óptima a una información sensorial sobre la posición del cuerpo. Por consiguiente, las actividades deportivas más beneficiosas se basan precisamente sobre este trabajo de coordinación postural y control del equilibrio como esquiar, patinar, bailar, o la práctica del fútbol, baloncesto, o las artes marciales.

Afortunadamente, son muy raros los casos de escoliosis severa que realmente tienen el potencial de crear problemas de salud en el futuro. Pero es cierto que incluso una escoliosis leve o moderada representa una carga adicional para este cuerpo y con los años puede acelerar el proceso de desgaste por artrosis. Para esos jóvenes pacientes, el cuidado quiropráctico unido a la actividad deportiva serán sus mejores aliados para su vida adulta.